México se ha unido a la queja presentada en noviembre por Brasil y Canadá ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) contra los subsidios agrícolas estadounidenses, concretamente las ayudas al maíz, según ha comunicado hoy el Ministerio de Agricultura del país azteca.
La denuncia acusa a EEUU de haber infringido el Acuerdo sobre Agricultura de la OMC al sobrepasar en miles de millones de dólares las cantidades de subsidios a los productores del grano autorizadas por este pacto.
México se ha opuesto a los subsidios agrícolas de EEUU después de que las organizaciones campesinas y la Iglesia católica mexicana protestaran en contra de la supresión de los aranceles a productos agrícolas contemplada en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan).
La Iglesia Católica mexicana ha puesto en marcha todo su aparato para luchar contra la liberalización agraria y ha promovido una campaña con el fin de incentivar a los ciudadanos a que consuman sólo productos procedentes del campo mexicano.
Además, la Comisión Episcopal para la Pastoral Social ha creado “Economía Solidaria”, un proyecto que defiende los intereses de los agricultores frente al de los intermediarios, de forma que las ganancias de la agricultura vayan a parar al productor, y al campesino mexicano, y no al intermediario.
Una de las subvenciones estadounidenses a los agricultores, Farm Bill, consiste en una ayuda de 286.000 millones de dólares en cinco años para financiar programas de nutrición y alimentación. Según el coordinador de Asuntos Internacionales de la dependencia, Víctor Villalobos, EEUU no puede tomar decisiones de forma unilateral sin tomar en cuenta los impactos que puedan tener en sus socios comerciales.
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