Aunque
los datos oficiales serán hechos públicos sólo
en un plazo máximo de cinco días, el presidente
de Ecuador, Rafael Correa, ya define el resultado del referéndum
de ayer domingo como un "triunfo histórico" y una
etapa decisiva en su objetivo de transformar el modelo de Estado
hacia el socialismo.
El objetivo del referéndum es transformar la Constitución
de 1998 para recortar los poderes del Congreso para destituir
mandatarios, despolitizar tribunales y devolver al Estado un papel
protagónico en la economía, aunque sin estatizar
los medios de producción.
Los últimos sondeos indican que el 78,1% de los votantes
se ha expresado de manera favorable a la reforma constitucional,
frente al 21,9% de los "no", los votos nulos y en blanco.
El mandatario ecuatoriano también anunció que expulsará
al representante del Banco Mundial (BM) en Quito, Eduardo Somenssato,
a quien acusó de haber intentado chantajearle con un préstamo
de 100 millones de dólares (74 millones de euros) en 2005.
Correa afirmó, además, que el siguiente paso será
convocar elecciones para determinar quienes serán los miembros
de la Constituyente.
En tanto, la oposición admite su temor a que el proyecto
de Correa pondrá en grave peligro la democracia y afectará
la economía.
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