Aurelio Pedroso (La Habana)
El presidente cubano, Fidel Castro, ha anunciado su disposición a renunciar si la revista estadounidense Forbes demuestra que el mandatario dispone de alguna cuenta bancaria en el exterior de la isla.
A tal conclusión llegó el líder tras dedicar casi cinco horas a una comparecencia televisiva para todo el país trasmitida por todos los canales de la televisión local, para rebatir el séptimo puesto que Forbes le ha conferido como el político más adinerado del mundo.
“Sin furor, pero con fuerza”, “Estúpidos. Una fortuna sin herederos”. “Yo les emplazo que demuestren esto que he dicho” y “se metieron en las patas del caballo”, fueron algunas de las expresiones que Fidel Castro dedicó a la revista estadounidense. El presidente cubano propuso “golpear fuertemente” lo que consideró una “patraña” elaborada por los servicios de inteligencia estadounidenses.
Junto a Castro, y en intervenciones que rondaron los 30 minutos, participaron Francisco Soberón, presidente de Banco Central de Cuba; Abel Prieto, ministro de Cultura; Agustín Lage, científico; Eusebio Leal, historiador de la Ciudad, y Concepción de la Campa, científica del denominado Polo Científico de La Habana.
En sus intervenciones, los participantes rechazaron con elocuentes ejemplos que Castro pudiera resultar el séptimo más rico del planeta, con una fortuna calculada en unos 900 millones de dólares estadounidenses (unos 720 millones de euros).
“Escogieron mal al millonario”, aseveró Abel Prieto, mientras que Leal daba a conocer por vez primera el destino de múltiples y valiosos regalos (11.687) que el presidente decidió dar utilidad pública.
Como “una vieja deuda que debía saldar”, calificó Fidel Castro esta nueva campaña desatada contra su persona desde hace varios años en que Forbes lo situaba entre los más ricos del mundo.
Francisco Soberón estimó que las cuentas de Forbes tenían “falta de profesionalidad y escrúpulos”, además de relacionarlas con la “evidente acción de los servicios de inteligencia de EEUU”.
Steve Forbes, ejecutivo de la publicación fue tildado de “incondicional colaborador” del presidente George W. Bush y sus fraudes económicos. |