Según
el último informe del Banco Mundial, Brasil lideró
la entrada de inversión extranjera directa en Latinoamérica,
con un total de 16.000 millones de dólares, sólo
por detrás de Rusia en términos mundiales. La cifra
sale a la luz en medio de las preocupaciones del presidente Lula
da Silva por controlar la inflación y la entrada masiva
de capital extranjero en el país.
Brasil se sitúa así
por encima del capital que entró en otros gigantes emergentes
como China o India, y sólo por detrás de Rusia,
que contó el año pasado con 22.000 millones de dólares
en inversión extranjera.
La fuerte entrada de capital en
el mercado brasileño, con la euforia de los inversores
sobre el índice Bovespa gracias a la evolución de
compañías como Petrobras o Vale do Rio, ha hecho
que Lula da Silva plantee de nuevo el impuesto sobre las transacciones
financieras. Los líderes empresariales del país
ya han rechazado esta medida, y han iniciado una campaña
de presión para que el Senado no la apruebe.
El impuesto, que de ser aprobado
será destinado a los gastos de asistencia médica,
pretende recoger 7,2 millones de dólares (4,6 millones
de euros) el próximo año. Con este proyecto, Lula
pretende evitar la huida del llamado 'capital golondrina' del
país, ya que los expertos aseguran que, tras la reciente
subida de tipos y en medio de una desaceleración del consumo,
las previsiones de beneficio de las multinacionales que cotizan
en el Bovespa pueden ser "exageradas".
Esta situación hace que
los inversores quieran aprovechar el momento actual, sin pensar
en las inversiones a largo plazo, por lo que numerosos expertos
temen una salida masiva del capital extranjero que ahora está
entrando con tanta fuerza.
El informe del Banco Mundial también
insiste en la importancia de la presencia de bancos extranjeros
en los países emergentes para ampliar el acceso al crédito
y a otros servicios financieros, que pueden estimular la eficacia
y la innovación en los bancos domésticos. Los bancos
españoles Santander y BBVA tienen una fuerte presencia
en el país carioca, gracias a la cual, también han
conseguido solventar los efectos de la crisis financiera internacional.
A pesar de ello, los expertos del
organismo aconsejan que, ante la situación actual, los
países emergentes en su conjunto deben esforzarse por conseguir
una mejora en la regulación de los sistemas financieros,
así como provisionar más liquidez y llevar a cabo
una buena dirección macroeconómica.
Precisamente, el presidente brasileño
ha vuelto a insistir hoy durante un acto en la Bolsa de Valores
de Sao Paolo que la lucha contra la inflación, que según
un sondeo de Reuters entre expertos del Banco Central podría
cerrar el año en el 5,8%, sigue siendo la prioridad de
su Gobierno. De momento, el Banco Central del país ha decidido
endurecer su política monetaria al advertir que subirá
las tasas de interés hasta cuando sea necesario.
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