El
Gobierno de Rafael Correa anunció que buscará acuerdos
con sus acreedores para renegociar o canjear la deuda externa
que consideren “ilegítima”, sin embargo las
autoridades no descartan suspender el pago de sus obligaciones
si es imposible alcanzar un consenso.
Correa amenazó la semana pasada con no pagar
los créditos suscritos por funcionarios corruptos de anteriores
gobiernos o que estuvieran en condiciones injustas para el país.
Ya en 2007 hizo lo mismo con unos bonos.
Franklin Canelos, vicepresidente del grupo de expertos
que audita la deuda ecuatoriana, aseguró a Reuters que
han encontrado varias operaciones ilegítimas en casi todos
los tipos de deuda emitida por el país andino.
Otra posibilidad que se plantea el Gobierno sería
judicializar las deudas en caso de que no hubiera la flexibilidad
para sentarse a negociar, agregó el experto.
Ecuador históricamente ha sufrido con el
tema de la deuda externa, que actualmente se ubica en unos 10.200
millones de dólares (6.632 millones de euros), algo más
del 21 % del Producto Interior Bruto (PIB), lo que ha generado
una precaria situación económica que se ha traducido
en décadas de inestabilidad política.
Por su parte, los analistas creen poco probable
que el Gobierno, en momentos en los que goza de buena liquidez
por los altos precios del crudo, vaya a detener el pago de la
deuda este año, debido a que haría peligrar la financiación
futura que necesita para sus grandes proyectos sociales y de infraestructura.
Los expertos consideran que lo que está haciendo
Correa al respecto es una estrategia de cara al referendo que
enfrentará este año y proyectar su imagen como un
verdadero protector del pueblo.
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