Después de que el pasado miércoles el ministro de Economía ecuatoriano, Ricardo Patiño, diese a los funcionarios del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Ecuador de plazo hasta el 15 de julio para que abandonasen las cuatro oficinas que ocupaban en la sede del Banco Central de la nación, los funcionarios desalojaron dichas dependencias un día antes de cumplirse el plazo, aunque rehusaron hacer declaraciones "por no estar autorizados".
Patiño explicó durante la presentación de un informe de labores del segundo trimestre del año que "un organismo internacional debe estar en sus oficinas, el Banco Central es de Ecuador, no del FMI". Además, el organismo internacional ha dejado de disfrutar de los tres empleados del Banco Central que trabajaban para él.
Estos hechos se enclavan dentro del plan del Gobierno de Rafael Correa para distanciarse cada vez más del FMI y del Banco Mundial, organismos que considera "corruptos e incompetentes". |