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Según un informe presentado
por la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo
Económico y Social (Fusades), durante los primeros seis
meses de este año ha aumentado el déficit fiscal,
ya que, aunque los ingresos del Estado han sido mayores, los gastos
han crecido en un porcentaje superior. Pese a esto, el Gobierno
espera cerrar el año con un déficit equivalente al 3% del PIB, igual
al del año pasado.
Durante los seis primeros meses
del año, los ingresos del estado aumentaron un 16,1%, 189,5
millones de dólares (unos 148,7 millones de euros). Sin
embargo, los gastos se incrementaron en un 19,7%, es decir, unos
233 millones de dólares (182,8 millones de euros) más
que en el mismo periodo del año anterior.
Según
Fusades, si los indicadores no varían, este año
se cerrará con un déficit fiscal superior al 3%, que
es la cifra estipulada por el Gobierno. Esto significaría
una tendencia negativa en El Salvador, ya que sería el
tercer año consecutivo con aumento del déficit fiscal.
El Gobierno mantiene una actitud
positiva frente a estos datos. Según el secretario técnico
de la Presidencia, Eduardo Zablah, no es correcto calcular una
tendencia negativa en base a los datos del primer semestre, puesto
que los gastos de los próximos seis meses no serán
los mismos. William Hándal, ministro de Hacienda, ha declarado
que el Gobierno ahorrará el dinero invertido en el subsidio
al transporte público, que ha sido eliminado, así
como el pago de la deuda pública, que se hizo efectivo
durante el primer semestre, lo que, unido al plan de austeridad
gubernamental, debería producir un ahorro de 32,9 millones
de dólares (25,8 millones de euros).
Sin embargo, queda un espacio para
la duda. Si el precio del petróleo sigue subiendo, los
subsidios, y con ellos los gastos del Gobierno, crecerán,
y ante esta circunstancia no hay forma de detener el aumento de
los gastos, según Hándal. Por otra parte, se está
estudiando un sistema que aliviaría la carga de los subsidios
y las pensiones, pero aún no se conoce ningún avance
al respecto.
El Gobierno espera poder detener
el aumento del déficit con la disminución de gastos,
y no tener que poner en marcha nuevas medidas recaudatorias.
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