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El presidente
de Bolivia, Evo Morales, afirmó ayer que la riqueza minera
del país pasará a manos del Estado “bajo el
control social del pueblo”. Esta afirmación la hizo
pública al anunciar una medida que podría aprobarse
el próximo 31 de octubre, fecha que coincide con la anterior
nacionalización minera, la de 1952, deshecha tres décadas
después de aprobarse.
Morales formuló el anuncio
en una ceremonia de entrega de 30 tractores a los sindicatos agrarios
del poblado andino de Challapata. "Habrá sorpresas
con el estaño, la plata y el oro, esos minerales tienen
que pasar al Estado boliviano bajo el control social del pueblo
boliviano", apuntó el mandatario.
La nueva política minera
boliviana se anuncia después de un grave enfrentamiento
armado entre mineros privados y estatales producido a principios
de octubre por la posesión de un rico yacimiento de estaño,
que dejó un saldo de 16 muertos y 61 heridos, según
cifras oficiales.
El nuevo ministro de Minería
boliviano, Guillermo Dalence, anticipó la semana pasada
que el 31 de octubre iba a haber “novedades de la política
minera de Bolivia, porque es el aniversario de la nacionalización
de las minas”. La minería boliviana se encuentra
actualmente en manos privadas, después de que en 1985 fuese
revertida la nacionalización. Unos 30.000 mineros estatales
quedaron en la calle.
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