Parece
que nada puede frenar el apetito de los inversores por el mercado
brasileño, ni siquiera el temido impuesto a las transacciones
financieras. Los grandes capitales de Oriente Medio, Alemania
y Japón buscan oportunidades en la región carioca,
una situación que la banca privada, tanto nacional como
extranjera, está aprovechando para expandir su negocio
en el país, que ya crece de media un 30% al año.
El crecimiento económico
de Brasil y la apreciación de su divisa local ha aumentado
en los últimos meses la demanda por los activo del país,
por no mencionar el aumento en la calificación crediticia
hasta 'grado de inversión' por parte de las agencias Fitch
Ratings y Standard & Poor's.
Según la agencia Bloomberg,
el banco brasileño Itau, que ya tiene oficinas de banca
privada y gestión de activos en Miami, Luxemburgo, Chile
y Uruguay, estudia reforzar sus operaciones internacionales para
atraer a los inversores que buscan los atractivos de las acciones
brasileñas, especialmente aquellas relacionadas con las
materias primas, como Petrobras o Vale do Rio.
El gigante bancario HSBC ha sido
el último en anunciar que planea aumentar su negocio de
banca privada hasta un 50% en el país este mismo año.
La entidad prevé que este año, los activos que maneja
en la región crecerán un 10%, ya que, según
sus cálculos, el boom de la economía brasileña
está creando alrededor de doce nuevos millonarios diarios.
La competencia entre la banca
privada por captar clientes se endurecerá por este motivo
en los próximos meses. Según cifras oficiales de
la Asociación Nacional de Inversión Bancaria, los
gestores de fondos consigueron captar 12.000 millones de reales
(5.000 millones de euros) en los cuatro primeros meses del año.
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