La
tensión minera ha estallado en Perú. Miles de ciudadanos
del sur del país reclaman al Gobierno de Alan García
recibir parte del dinero de los impuestos que paga la minera Southern
Copper, filial de Grupo México. Al cierre de esta edición,
las protestas continuaban en la carretera Panamericana, que conecta
con Chile, y que los manifestantes han bloquean desde el pasado
jueves.
Los residentes de la provincia
de Moquegua, al sur del país, esperan una respuesta oficial
de las autoridades, y de nada ha servido para tranquilizar a los
manifestantes las declaraciones del presidente del consejo de
ministros, Jorge del Castillo, que esta tarde ha leído
un comunicado oficial en el que condicionó el diálogo
con los moquegüenses al retiro de los obstáculos que
impiden la circulación en la Panamericana.
La región de Moquegua recibió
117,5 millones de dólares y la de Tacna 107 millones el
pasado año 2005 por los tributos que paga Southern Copper
al Estado. Para este año está previsto que Tacna
reciba 254 millones de dólares, mientras que la cifra para
Moquegua asciende tan sólo a 80 millones.
A pesar de que la protesta está
relacionada con fondos destinados a la administración pública
del departamento de Moquegua –una zona eminentemente minera,
sobre la coordillera de los Andes–, el gobernante provincial,
Jaime Rodríguez, no encabeza las protestas y se sumó
a la solicitud del Gobierno central peruano de desbloquear la
carretera.
Las protestas en Moquegua se sumaron
a las críticas de sindicalistas y opositores al Gobierno
del presidente Alan García, que reclaman al mandatario
esforzarse más para que los sectores de menores ingresos
disfruten los beneficios del boom económico que experimenta
el país.
En ese sentido, la Federación
de Trabajadores Mineros anunció que el 30 de junio empezarán
una huelga nacional para presionar por mejoras laborales y prestaciones
económicas y sociales.
Según fuentes policiales
consultadas por el diario La Jornada, unas 20.000 personas participan
en las protestas en Moquegua, que está prácticamente
paralizada, sin transporte, además de
que comienzan a faltar alimentos y combustible.
Poco antes, Southern Copper
advirtió que si la protesta continuaba por una semana más
podría parar la operación de la fundición
Ilo en Moquegua, que no recibe concentrados de cobre.
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