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Tras cuatro meses en el cargo,
la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, acaba de concluir su
primer cambio de Gabinete al pedir las renuncias de sus ministros
del Interior, Andrés Zaldívar; Economía,
Ingrid Antonijevic; y Educación, Martín Zilic. El
ministro portavoz de Gobierno, Ricardo Lagos Weber, no entró
en detalles del porqué de la decisión de Bachelet,
en una rueda de prensa en la que no admitió preguntas.
Los cambios se producen respetando
la composición bicolor del Gobierno (coalición de
socialdemócratas y democristianos) y así en Interior
a Andrés Zaldívar, del Partido Demócrta Cristiano,
le ha sucedido su correligionario Belisario Velasco. Lo mismo
sucede en el Ministerio de Educación donde Martín
Zilic ha dejado su cargo a Yasna Provoste, ex ministra de Planificación
durante el Gobierno de Lagos. Por último, la ministra de
Economía, Ingrid Antonijevic, ha sido reemplazada por el
ex superintendente de Valores y Seguros durante el mandato de
Lagos, Alejandro Ferreiro.
La remodelación en el Gabinete
de la socialista Bachelet se produce después de una renciente
encuesta en la que se señalaba una pérdida de 10
puntos en el respaldo popular. Un mes atrás, también
encuestas publicadas en los diarios El Mercurio y La
Tercera señalaban la coincidencia general en la necesidad
de hacer cambios. Entonces Bachelet señaló que los
cambios se harían cuando ella considerase oportuno, pero
ya se apuntaba desde diversas fuentes que la labor del ministro
del Interior, Andrés Zaldívar, y las discrepancias
existentes entre éste y la jefa de Estado se habían
transformado en "un dolor de cabeza" para Bachelet.
Además, con respecto a la labor del ministro de Educación,
Martín Zilic, quien había sido duramente criticado
por todos los sectores por su actuación en el conflicto
estudiantil, Bachelet había señalado que "esa
no es la forma correcta de actuar".
Según esos mismos analistas,
la motivación principal del cambio de ministros se encuentra
en esos conflictos que estas carteras no han sabido sortear en
los últimos meses; entre ellos el conflicto estudiantil,
que se prolongó durante más de un mes en el país,
o las recientes crisis de orden público con motivo de la
protesta por la subida de los hidrocarburos. Vienen de nuevo al
primer término las declaraciones de Bachelet con motivo
de la crisis estudiantil: "Cuando una autoridad no asume
en el momento oportuno una dificultad, ésta se le puede
escapar de las manos (...). No quiero improvisaciones. Las improvisaciones
no se justifican. Este Gobierno tiene suficientes problemas que
afrontar como para agregarles otros por errores o ineptitud (...).
Necesito un Gobierno que se anticipe a los problemas, no que reaccione
ante ellos".
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