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Después de diez días
de huelga, los trabajadores de la mina de cobre chilena La Escondida
han rebajado sus demandas salariales. En lugar del incremento
del 13% que exigían hasta la fecha, ahora se conforman
con un incremento del 10%.
La rebaja se produce después
de que, pese a que se trata de una mina privada (la más
grande del mundo), el Gobierno chileno haya ofrecido, por primera
vez, su intermediación en el conflicto. La presidenta chilena,
Michelle Bachelet, declaró: "Se trata de un asunto
entre agentes privados, pero, sin duda, si tiene ocasión,
el Gobierno ayudará a alcanzar un acuerdo".
Como resultado de la huelga, la
accionista mayoritaria de La Escondida, BHP Hilton (con un 57,5%)
ha declarado razones de "fuerza mayor" para justificar
legalmente la imposibilidad que atraviesa ahora mismo de cumplir
con sus compromisos de entrega del rojo metal. La Escondida produce
un 8% del cobre que sale al mercado mundial y, desde la huelga,
su producción se encuentra reducida a una tercera parte
de sus cifras normales.
Los trabajadores basan su demanda
en que el aumento del precio del cobre permitiría a la
compañía cumplir fácilmente con sus peticiones;
sin embargo BHP Hilton argumenta que la subida del precio del
cobre es temporal y que no guarda relación con la productividad
de los trabajadores.
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