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El candidato opositor a la Presidencia
de Brasil, Geraldo Alckmin, del Partido de la Social Democracia
Brasileña (PSDB), ha afirmado que no privatizará
las grandes empresas públicas si llega al Gobierno. Esta
declaración es una respuesta a las acusaciones del presidente
y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da
Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), en las que afirmaba
que Alckmin tomaría esta medida de llegar a la Presidencia.
"Mi Gobierno mantendrá
bajo control estatal y estimulará los papeles estratégicos
que cumplen Petrobras, el Banco do Brasil, la Caixa Económica
Federal y los Correios", dijo Alckmin en una carta enviada
al Partido Democrático Trabalhista (PDT) para pedir su
apoyo.
Además, el PSDB ha contraatacado
intentado revivir el fantasma de la corrupción que ha acosado
al partido de Lula en los últimos tiempos. Una respuesta
a la vinculación que el PT está haciendo entre Alckmin
y las políticas liberales del ex presidente Fernando Henrique
Cardoso, de su mismo partido.
Cardoso realizó un amplio
programa de subastas de empresas públicas en el periodo
en que desempeñó sus dos mandatos consecutivos entre
1995 y el 2002. Entonces el PT rechazó tajantemente estas
medidas desde la oposición. Ahora, el partido de Lula intenta
vincular al nuevo candidato del PSDB con esta serie de políticas
y la destrucción de empleos públicos.
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