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Los problemas desatados por la insuficiencia
de producción de gas en Bolivia para cumplir con la demanda
de Argentina y Brasil, ha hecho que el Gobierno de Evo Morales
se mueva para acallar las críticas. Reuniones y nuevas
inversiones de compañías petroleras extranjeras
en el país comienzan a fraguarse para frenar la posible
falta de suminstro.
Sin mayor precisión, la
compañía hispano argentina Repsol YPF y la rusa
Gazprom, han anunciado hoy diversos contratos e inversiones en
Bolivia para los próximos años, así como
un convenio para explorar y explotar hidrocarburos en el país
sudamericano.
A finales de 2007, la empresa estatal
brasileña Petrobras se adelantó a sus competidores
al firmar un acuerdo con Bolivia por el que invertiría
1.000 millones de dólares (700 millones de euros) para
incrementar la producción de gas natural en este país
y buscar nuevas reservas de combustible.
Parece que las empresas extranjeras
comienzan a despojarse de la cautela con la que han estudiado
sus inversiones en Bolivia, desde que Evo nacionalizase los hidrocarburos
en 2006. Fuentes de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos
consultadas por Americaeconomica.com han confirmado a
este diario que los empresarios del sector son mucho más
optimistas con el nuevo presidente de la estatal YPFB, Santos
Ramírez Valverde.
"Los problemas no vienen sólo
de la nacionalización, sino más bien de la falta
de coordinación en el sector. Sin embargo, parece que con
Santos Ramírez las cosas podrían cambiar. Mañana
finalizará una serie de reuniones con las compañías
petroleras que operan en el país, para estudiar el grado
de cumplimiento de las inversiones y las cifras que se esperan
para este año", aseguran las fuentes consultadas.
Entre las petroleras que se reunirán
mañana con Ramírez se encuentra la brasileña
Petrobras, la argentina Pluspetrol, la franco-belga TotalFinaElf
y la estadounidense Vintage (Oxy).
Las reuniones
deberían dar sus frutos si Bolivia quiere evitar males
mayores en un futuro, ya que, a partir del 2010, debe exportar
27 millones de metros cúbicos diarios de gas, un volumen
que tiene que mantenerse hasta el 2026, cuando finaliza el contrato
acordado con Argentina.
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