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Según los últimos
datos de la consultora especializada Morningstar, la fabulosa
industria de los hedge funds ha conseguido cerrar en positivo
el primer trimestre del año. Pero las rentabilidades obtenidas
están lejos de la magia financiera que se les supone.
Puede ser por el desmesurado tamaño
que ha alcanzado la industria de los hedges funds en los últimos
años, ya maneja activos por valor de dos billones de dólares,
o porque cuando hay dificultades en los mercados los gestores
estrella se vuelven humanos, pero en el primer trimestre de 2007,
los hedge funds han cerrado un periodo más que discreto,
que sólo brilla algo, por la moderación de las revalorizaciones
alcanzadas por los principales índices estadounidenses.
De hecho, la rentabilidad media
del sector entre enero y marzo de presente ejercicio se ha situado
en un pálido 2,10%. Una cifra que dobla las ganancias registradas
por el Standars &Poors 500 en el mismo periodo, pero que es
sólo la tercera parte de la revalorización obtenida
en términos de dólar, durante ese tiempo por el
IBEX 35, por ejemplo. Y de la que hay que descontar, además,
desde el punto de vista del inversor independiente, las elevadas
comisiones de gestión, un 25% de las ganancias de promedio.
Resultados. Los resultados
obtenidos por los hedges han sido decrecientes, en cualquier caso,
y se han visto fuertemente afectados por el "susto"
que se llevaron los mercados el pasado 27 de febrero. Según
los dato de Mornignstar, la rentabilidad media conseguida fue
del 1,15% en enero, el 0,52% en febrero y el 0,54% en marzo. Unas
cifras bastante humanas, en realidad.
Otra lectura. Claro que
algunos especialistas en la materia hacen otra lectura del dato.
Que los hedges hayan salvado los muebles en el trimestre aleja,
por ahora, del panorama, la amenaza siempre latente de un colapso
en los mercados de derivados. Y asegura también que en
los próximos meses de este año, la volatilidad volverá
a repuntar hacia máximos históricos y los gestores
del sector mantendrán su presión sobre las cotizadas
para mantener en los mercados de renta variable el cebo de las
operaciones corporativas como fórmula de aumentar las ganancias.
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