El
ministro de Finanzas de Ecuador, Rafael Ortiz, ha asegurado que
espera firmar nuevos acuerdos temporales con las petroleras privadas
que operan en el país en el plazo de un mes. Ortiz consigue
así rebajar la tensión que se produjo la pasada
semana por los cambios que Ecuador ha introducido en el tratamiento
fiscal de estas compañías.
La semana pasada, Ecuador ofreció
a las firmas energéticas reducir el impuesto a las ganancias
extraordinarias del crudo a un 70% desde el 99%, a cambio de que
retiren las demandas que presentaron ante tribunales internacionales
de arbitraje contra el país.
El Gobierno de Rafael Correa, que
busca con estas renegociaciones aumentar la participación
estatal en sectores clave de la economía como el energético
y el minero, suavizó su posición en las conversaciones
con las petroleras privadas buscando reactivar la inversión
y mantener los niveles de producción.
Las quejas de estas compañías
vienen de largo. Ecuador aprobó en el 2006 una reforma
impositiva que otorgaba al Estado al menos un 50% de los ingresos
extras del crudo, pero en el 2007 Correa lo aumentó hasta
el 99%. La decisión no gustó nada a las compañías
del sector, que todavía no han respondido a la nueva propuesta
del Ejecutivo.
El giro en la postura de Quito
se produce después de que la petrolera hispano argentina
Repsol YPF presentase el pasado jueves 12 de junio una demanda
contra el Gobierno de Rafael Correa en el Centro Internacional
de Resolución de Disputas en Inversiones del Banco Mundial
por los impuestos que se incluyen en la legislación ecuatoriana.
Otras compañías como City Oriente, Murphy Oil y
Burlington también iniciaron procesos legales contra el
país.
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