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El aún presidente mexicano,
Vicente Fox, ha aprovechado el primer Encuentro Iberomaericano
sobre Migración y Desarrollo para cargar contra el muro
de EEUU y la política migratoria que promueven los sectores
más conservadores de esta sociedad. Así, advirtió
que el fenómeno migratorio no se resuelve con "la
construcción de fronteras, ni de muros. No se trata de
perseguir personas, ni de negar oportunidades a personas nacidas
en otros países que se unen ahora a nuestros esfuerzos
de desarrollo", aclaró el dirigente mexicano.
Sin embargo, también aprovechó
para remarcar su especial sintonía con el presidente estadounidense,
George W. Bush, ya que pese a su posición igualmente favorable
a la construcción del muro, también habría
dicho que hay que abordar una reforma migratoria de manera integral.
En último término se opone un modelo (el de Bush)
que ofrece regularizaciones a una parte de los trabajadores irregulares
y permisos de trabajo con desplazamiento a otra parte, frente
a otro que apuesta por expulsar a todos.
Por su parte, el secretario general
iberoamericano, Enrique Iglesias, aprovechó su intervención
para defender la creación de un modelo propio de migración
de las naciones iberoamericanas, desarrollando canales "seguros,
ordenados y productivos". Iglesias quiso poner de relevancia
la importancia de la inmigración para millones de personas
como "una esperanza de dignidad" y anunció que
el asunto migratorio estará muy presente en las agendas
internacionales de los próximos años.
En el mismo encuentro, también
se anunciaron cuatro vértices de los que se podría
partir a la hora de combatir el tráfico de personas. Estos
pasarían por la protección de los derechos de los
inmigrantes y el respeto a los trabajodores, por incrementar la
Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), por una mayor interconexión
de los mercados laborales y por la reducción de la vulnerabilidad
de quienes emigran o han emigrado.
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