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Más de 20 operaciones de
compra del capital privado se han pospuesto o reestructurado en
las últimas tres semanas como consecuencia de la débil
acogida de la deuda en el mercado, lo que ha disparado la incertidumbre
sobre la capacidad de absorción.
La última nota negativa
viene de la firma privada Kohlberg Kravis Roberts (KKR), que ha
cancelado los planes de incrementar la financiación a través
de deuda para la compra de Maxeda hasta 1.400 millones de dólares,
unos 1.070 millones de euros. Este movimiento se produce además,
después de que KKR tratara, sin éxito, de seducir
a los inversores con menores precios e introduciendo garantías.
El mercado de deuda de alta rentabilidad empezó a tambalearse
a mediados de junio, cuando coincidió una mayor preocupación
por el riesgo de financiar las operaciones corporativas de las
firmas de capital privado con el colapso de dos fondos de Bear
Stearns vinculados a las hipotecas subprime.
Banca de inversión.
Los bancos de inversión van a tener que responder por la
deuda sobre operaciones corporativas que son incapaces de colocar
en el mercado, que asciende a un total de 11.000 millones de dólares,
unos 8.000 millones de euros. Goldman Sachs, Citigroup, Lehman
y Wachovia ya han tenido que comprar 725 millones de dólares,
unos 526 millones de euros, de deuda emitida en la financiación
de la compra de Dollar General por KKR. Bear Stearns responderá
por 290 millones de dólares, unos 210 millones de euros,
en deuda sobre las compras de First Data y TXU.
Todavía más.
Bear Stearns, responsable de desatar los temores sobre los efectos
de las subprime con el colapso de dos de sus fondos de inversión
de grado A, ha reiterado que estos productos no valen nada.
Los 1.400 millones de dólares, unos 1.070 millones de euros,
con los que cuenta un fondo, serán para la propia Bear
Stearns, ya que es acreedor y como indica la nota, tiene prioridad
de cobro.
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