|
La apertura de una supuesta oficina
de la Alternativa Bolivariana para las Ámericas (ALBA)
en la provincia peruana de Puno ha originado una polemica entre
el canciller de Perú, José García Belaunde,
y el presidente del Consejo de Ministros, Jorge del Castillo,
con respecto a la posible "injerencia en los asuntos internos"
(de Venezuela) en Perú, como calificó el hecho el
primer ministro peruano.
Hugo Chávez negó
la acusación de Castillo y calificó la apertura
de la oficina como "algo meramente simbólico, todavía",
a la vez que matizó: "no vamos a meternos en ningún
proceso interno de ningún país, a menos que tengamos
alianzas para hacerlo como con Cuba, Nicaragua y Bolivia",
en referencia a los países que junto con Venezuela integran
el ALBA.
El canciller peruano afirmó
que "no se ha encontrado una conexión formal entre
la oficina instalada en Puno y el ALBA" y explicó
que "no es sino un grupo de amigos que ha inscrito con ese
nombre una organización civil". Añadió
además que tras una investigación se concluyó
que "no se tiene ninguna información de que el ALBA
en el Perú haya recibido algún apoyo económico
del extranjero".
Castillo, sin embargo, manifestó
que aunque sea un acto simbólico "significa la aceptación
de una presencia" y que lo que realmente pretende Chávez
es "poner una semilla en Puno". Sus sospechas fueron
apoyadas por un amplio sector de la prensa que insinuó
que las protestas sociales que se producen en diversas partes
del país estarían impulsadas por agentes venezolanos.
|