Evo Morales y Vicente Fox, presidentes
de Bolivia y de México, respectivamente, han anunciado
que buscarán la aprobación de la Declaración
de los Derechos de los Pueblos Indígenas durante su participación
en la Asamblea General de la ONU, que comienza mañana en
Nueva York y que durará diez días.
Esta declaración reconoce el derecho de los
indígenas a la libre determinación y establece que
ellos deben "dar su consentimiento" para la explotación
de los recursos naturales de sus tierras. Además, fomenta
las relaciones "armoniosas y de cooperación"
entre el Estado y los pueblos indígenas basándose
"en los principios de justicia, democracia y el respeto de
los Derechos Humanos".
Después de 22 años de negociaciones,
el pasado 21 de junio el Consejo de Derechos Humanos de la ONU,
sucesor de la Comisión de Derechos Humanos, decidió
por 30 votos contra 17 aprobar esta declaración que ahora
deberá ser ratificada por la Asamblea General.
El viceministro boliviano de Justicia Comunitaria,
Valentín Ticona, asegura "confiar" en que no
se entorpecerá la aprobación de esta declaración
cuya aplicación, a su juicio, beneficiará "a
los pueblos originarios y respaldará las políticas
que desarrolla el Gobierno de Morales a favor de los pueblos indígenas
y hacia el proceso de fortalecimiento de la justicia comunitaria".
Por su parte, el portavoz de la Oficina de la Presidencia
de México, Rubén Aguilar, ha señalado que
ante la Asamblea General de la ONU Fox pedirá que se "ratifique
lo que se logró en términos de reconocimiento"
para los pueblos y comunidades indígenas y también
un texto internacional sobre discapacitados.
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