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En 1958, Saul Levine construyó una estación radiofónica
prácticamente con la única ayuda de sus propias
manos. Para ello utilizó un tractor de alquiler para despejar
los matorrales de una pequeña parcela que le alquilaron
por 350 dólares al año.
Con la ayuda de un carpintero
construyó una choza para colocar todo el equipamiento,
casi todo de segunda mano, y un estudio prácticamente vacío.
La antena la colocaron encima de un asta de bandera.
La estación radiofónica estuvo lista en febrero
de 1959 y comenzó a emitir.
A día de hoy, según
los expertos, la radio, conocida actualmente como K-Mozart, costaría
unos 100 millones de dólares (unos 80 millones de euros) e incluso más. Su venta
sólo podría producirse si su creador, Saul Levine, decidiera
venderla, cosa que no está dispueto a hacer.
En una industria
que se ha convertido en corporativa, Levine es el último
superviviente de su generación, la de los propietarios
de estaciones radiofónicas independientes. |