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El ansia de los grupos de capital privado por salir
a Bolsa está causando polémica en EEUU. Además
de las críticas en cuanto a la fiscalidad, algunos inversores
cuestionan la aventura bursátil porque ataría las
manos a estos grupos para cerrar las compras empresariales.
La última voz disonante para el capital privado viene de
California State Teacher´s Retirement Systems (Calstrs),
un fondo de pensiones de profesores en EEUU que ha sido uno de
los principales inversores del capital privado. Este fondo ha
criticado que la salida a Bolsa de las firmas de capital privado
carece de sentido. El presidente de Calstrs, Christopher Ailman,
ha declarado a los medios que los fondos de capital privado que
cotizan en Bolsa podrían afectar a la industria, distrayendo
a los directivos de su función de compra de compañías
y además, podría dañar la remuneración
de los inversores por la evolución bursátil de las
acciones. Según este directivo Es un punto de partida
totalmente radical, un modelo de negocio diferente, y puestos
a elegir, las firmas operan mejor como asociaciones privadas.
Los grandes. Sin embargo, no todas las firmas de capital
privado comparten la misma situación. Probablemente, los
grandes grupos tengan más capacidad para responder ante
los conflictos con los inversores y accionistas. El problema viene
con la salida a Bolsa de Blackstone y la próxima salida
de KKR, que podría incentivar a otras compañías
a hacer lo mismo, sin estar preparadas.
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