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Fuentes de Telefónica consultadas por Americaeconomica.com
han manifestado su confianza en encontrar una solución
satisfactoria después de la resolución aprobada
por el Congreso peruano en la que se solicitaba la supresión
de las cuotas de abono -renta básica de telefonía
en Perú- que la compañía impone a sus usuarios
en este país.
Una confianza que se encuentra amparada en que el
propio presidente peruano, Alan García, después
de esta resolución, si bien ratificó su compromiso
de eliminar la renta básica de telefonía, indicó
que se haría bien mediante el envío de un proyecto
de ley mejorado al Congreso o mediante "una negociación
con la empresa Telefónica". Un próximo paso
que el Gobierno peruano tomará dentro de 15 días.
El problema reside en que la norma aprobada por
el Parlamento interviene directamente en el contrato con Telefónica
y, de acuerdo a la Carta Magna peruana, según declaró
el propio García, "eso no lo puede hacer el Parlamento
por ley, sino, por negociación, el Ejecutivo". En
consecuencia, de intentar imponerse la norma parlamentaria, la
empresa podría llevar al país a un juicio internacional.
Una situación que además tendría
el mal añadido de actuar en perjuicio de las inversiones
internacionales. Una cuestión que también hizo a
García andarse con pies de plomo en las recientes renegociaciones
sobre los impuestos a pagar por las empresas mineras.
Esta es la tercera vez que en los últimos
12 años se intenta renegociar la cuestión de las
tarifas de Telefónica; las tres consideradas fallidas por
los promotores de esta iniciativa, e incluso en la última,
fue el propio Tribunal Constitucional el que la echó para
atrás.
Por ello, el presidente de la Comisión de
Defensa del Consumidor del Congreso peruano, Yonhy Lescano, ha
demandado que, en esta ocasión, el Parlamento actúe
como veedor de las negociaciones que emprenda el Ejecutivo con
la empresa telefónica.
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