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La Asamblea Coordinadora de Estudiantes
Secundarios de Chile (ACES) ha endurecido sus posiciones en demanda
de reformas para mejorar la calidad de la enseñanza y la
semana se está caracterizando por la sucesión de
incidentes en Santiago de Chile entre los estudiantes y la policía.
Estos acontecimientos recuerdan
a lo sucedido entre mayo y junio, cuando el Gobierno de Bachelet
decidió otorgar beneficios por 200 millones de dólares
(159,5 millones de euros) para el sector educativo y acogió
varias demandas de los escolares.
Sin embargo, los estudiantes consideran
que las reformas avanzan con más lentitud de la debida
y piden la reforma de la Ley Orgánica Constitucional, promulgada
por la dictadura de Augusto Pinochet, ya que consideran que "mercantilizó"
a la Educación. También reclaman que los municipios
dejen de administrar los liceos y que éstos vuelvan al
Estado.
El Gobierno ha rechazado las nuevas
protestas y considera que la prioridad que concede a la Educación
ya quedó de manifiesto con el incremento presupuestario
de un 10,6% para 2007, el mayor que ha tenido el sector en los
últimos 15 años.
Además, en esta misma semana,
se presentó el acuerdo entre el Gobierno y el Colegio de
Profesores que ya suponía otro pasó en la dirección
de lo reclamado por los estudiantes, ya que acordó la necesidad
de revisar las leyes constitucionales de educación. Aún
así, han continuado las protestas, si bien con una menor
participación que en la anterior ocasión.
Los incidentes comenzarón
cuando la policía procedió a desalojar diversos
centros educativos ocupados por los jóvenes. Entonces,
fueron respondidos con el lanzamiento de piedras y muebles, con
lo que se produjeron diversos enfrentamientos entre los estudiantes
y las fuerzas del orden, con el saldo hasta la fecha de más
de 100 detenidos.
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