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Los nuevos bancos, caracterizados
por su pequeña dimensión y que están surgiendo
en los últimos meses en el país azteca, suponen
un nuevo nicho donde México puede potenciar su crecimiento
económico.
Al menos, así lo considera
Richard Hartzell, presidente de MasterCard, después de
haber sido consultado por la agencia Reuters. Hartzell
basa su estimación en que el número de tarjetas
de crédito en México ha crecido más del doble
en los últimos tres años.
De esta forma, una década
después de la última crisis financiera, el repunte
económico del país ha propiciado un auge del crédito
que se ha traducido en la emisión de 15,9 millones de nuevas
tarjetas.
Tan sólo en lo que va de
2006, hasta seis nuevos bancos han sido autorizados a operar por
el regulador financiero. Todos ellos se caracterizán por
su pequeño tamaño, por dirigirse a nichos particulares
de población y porque buscan complementar los servicios
financieros que sus matrices ya ofrecen a sus clientes.
Entre estos figura el banco de
la cadena de tiendas minoristas Famsa, mientras que sus rivales
Coppel y Wal-Mart de México están a la espera de
obtener también una licencia bancaria, siguiendo los pasos
de las tiendas Elektra, del grupo Salinas, también propietario
de TV Azteca, que ya abrió la senda en 2002 con Banco Azteca.
Hasta ahora, cerca del 80% de los
créditos en México es concedido por cinco grandes
bancos internacionales: los españoles BBVA y Santander,
el británico HSBC, el estadounidense Citigroup y el canadiense
Scotiabank.
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