|
El Gobierno de Nicaragua ha declarado que cinco empresas extranjeras
están interesadas en adquirir la distribución de
la energía eléctrica en el país,
una distribución largamente criticada que está a
cargo de la española Unión Fenosa.
El ministro nicaragüense de Energía y Minas, Emilio
Rappaccioli, ha señalado que las empresas interesadas son
la estadounidense AES (que ya opera en El Salvador y Panamá),
la canadiense Iso Lux, Ahsmrrf (compañía desconocida),
la Corporación Eléctrica de Venezuela y una empresa
brasileña que no precisó. Rappaccioli aclaró
que esas empresas han mostrado interés en comprar la distribución
de energía en Nicaragua, pero que aún no han hecho
ninguna oferta en concreto, según EFE.
Rappaccioli expresó que si fuera necesario, Nicaragua podría
llegar a adquirir el negocio de Unión Fenosa en el país
centroamericano para poner fin a la crisis energética,
aunque insistió que primero se buscará resolver
la situación con las negociaciones que se han abierto con
esas cinco compañías extranjeras. El funcionario
no descartó, incluso, la participación de empresas
privadas o estatales extranjeras junto al Estado nicaragüense
para hacerse cargo de la distribución de energía
en el país.
Unión Fenosa adquirió las dos empresas que se encargaban
de la distribución de la electricidad en el país
a un precio de 115 millones de dólares en el año
2000 y desde entonces, además de recibir fuertes críticas
por su gestión, ha invertido cerca de 60 millones de dólares.
Rappaccioli aseguró que en caso de comprar la distribución
no necesariamente se tendría que pagar lo que Unión
Fenosa ha invertido, sino que se podría llegar a un acuerdo
de mercado.
Una larga ‘guerra’. Los enfrentamientos
entre las autoridades nicaragüenses y Unión Fenosa
vienen de lejos. Siempre
que se producía un apagón en el país,
el Gobierno culpaba a la compañía española
y ésta se justificaba alegando que sólo se ocupa
de la distribución y no de la generación.
El actual presidente nicaragüense, Daniel Ortega, aprovechó
el ‘altavoz’ de la reciente Cumbre Iberoamericana
para lanzar dardos envenenados contra Unión Fenosa: “¿Cuál
es la situación ahorita con el tema de la energía?
Y ahí mi preocupación con los hermanos españoles...
Nicaragua no hace una sola inversión en energía,
mientras esté Unión Fenosa, porque ésta ¡no
le paga a los generadores! así de sencillo. Luego, el estado
de opinión en el país es terrible en contra de Unión
Fenosa, el 90%; y me cuestionan y me critican, porque no terminamos
de asumir Unión Fenosa, de una u otra forma ¡no quieren
verlos! y en Nicaragua, nadie está diciendo que es España”,
dijo Ortega durante su intervención en la Sesión
Plenaria de la Cumbre el pasado 11 de noviembre.
‘Patentes a la Cafta’. Los ataques
de Ortega contra el “imperialismo de EEUU” también
constituyen el pan nuestro de cada día en las intervenciones
del presidente nicaragüense en los distintos foros internacionales
en los que participa, así como en sus discursos dirigidos
al consumo interno de su país.
De hecho, desde que en 2005 Nicaragua ratificó el tratado
de libre comercio entre Centroamérica, EEUU y República
Dominicana (Cafta-RD), con Ortega en la oposición, éste
no cesó en sus críticas al acuerdo alcanzado con
el “Imperio”. Que si el Cafta destruiría la
base productiva del país, que si especialmente sería
perjudicial para la agricultura nicaragüense, etc. Pues bien,
una vez en el poder (desde enero de 2007) una de las decisiones
del Gobierno de Ortega se ha producido al calor del Cafta.
En efecto, la más reciente reforma de la legislación
nicaragüense sobre patentes se produjo el pasado 12 de octubre
de 2007, consta de dos artículos y tiene como objetivo
adecuarse a los compromisos internacionales derivados del Cafta-DR.
|