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Año IX - Madrid, lunes 19 de noviembre de 2007

Cinco empresas extranjeras podrían hacerse con el negocio de Unión Fenosa en Nicaragua

El Gobierno de Nicaragua ha declarado que cinco empresas extranjeras están interesadas en adquirir la distribución de la energía eléctrica en el país, una distribución largamente criticada que está a cargo de la española Unión Fenosa.

El ministro nicaragüense de Energía y Minas, Emilio Rappaccioli, ha señalado que las empresas interesadas son la estadounidense AES (que ya opera en El Salvador y Panamá), la canadiense Iso Lux, Ahsmrrf (compañía desconocida), la Corporación Eléctrica de Venezuela y una empresa brasileña que no precisó. Rappaccioli aclaró que esas empresas han mostrado interés en comprar la distribución de energía en Nicaragua, pero que aún no han hecho ninguna oferta en concreto, según EFE.

Rappaccioli expresó que si fuera necesario, Nicaragua podría llegar a adquirir el negocio de Unión Fenosa en el país centroamericano para poner fin a la crisis energética, aunque insistió que primero se buscará resolver la situación con las negociaciones que se han abierto con esas cinco compañías extranjeras. El funcionario no descartó, incluso, la participación de empresas privadas o estatales extranjeras junto al Estado nicaragüense para hacerse cargo de la distribución de energía en el país.

Unión Fenosa adquirió las dos empresas que se encargaban de la distribución de la electricidad en el país a un precio de 115 millones de dólares en el año 2000 y desde entonces, además de recibir fuertes críticas por su gestión, ha invertido cerca de 60 millones de dólares. Rappaccioli aseguró que en caso de comprar la distribución no necesariamente se tendría que pagar lo que Unión Fenosa ha invertido, sino que se podría llegar a un acuerdo de mercado.

Una larga ‘guerra’. Los enfrentamientos entre las autoridades nicaragüenses y Unión Fenosa vienen de lejos. Siempre que se producía un apagón en el país, el Gobierno culpaba a la compañía española y ésta se justificaba alegando que sólo se ocupa de la distribución y no de la generación.

El actual presidente nicaragüense, Daniel Ortega, aprovechó el ‘altavoz’ de la reciente Cumbre Iberoamericana para lanzar dardos envenenados contra Unión Fenosa: “¿Cuál es la situación ahorita con el tema de la energía? Y ahí mi preocupación con los hermanos españoles... Nicaragua no hace una sola inversión en energía, mientras esté Unión Fenosa, porque ésta ¡no le paga a los generadores! así de sencillo. Luego, el estado de opinión en el país es terrible en contra de Unión Fenosa, el 90%; y me cuestionan y me critican, porque no terminamos de asumir Unión Fenosa, de una u otra forma ¡no quieren verlos! y en Nicaragua, nadie está diciendo que es España”, dijo Ortega durante su intervención en la Sesión Plenaria de la Cumbre el pasado 11 de noviembre.

‘Patentes a la Cafta’. Los ataques de Ortega contra el “imperialismo de EEUU” también constituyen el pan nuestro de cada día en las intervenciones del presidente nicaragüense en los distintos foros internacionales en los que participa, así como en sus discursos dirigidos al consumo interno de su país.

De hecho, desde que en 2005 Nicaragua ratificó el tratado de libre comercio entre Centroamérica, EEUU y República Dominicana (Cafta-RD), con Ortega en la oposición, éste no cesó en sus críticas al acuerdo alcanzado con el “Imperio”. Que si el Cafta destruiría la base productiva del país, que si especialmente sería perjudicial para la agricultura nicaragüense, etc. Pues bien, una vez en el poder (desde enero de 2007) una de las decisiones del Gobierno de Ortega se ha producido al calor del Cafta.

En efecto, la más reciente reforma de la legislación nicaragüense sobre patentes se produjo el pasado 12 de octubre de 2007, consta de dos artículos y tiene como objetivo adecuarse a los compromisos internacionales derivados del Cafta-DR.

 
 

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