Los indicios de corrupción del país que dirige Hugo Chávez, se han hecho en los últimos tiempos más notables hasta el punto de llegar a dividir a los partidarios gubernamentales. Tanto es así, que funcionarios y activistas prochavistas de diversos sectores denuncian cada vez más corrupción e ineficacia administrativa que consideran “rampante” (creciente y sin escrúpulos) y exigen medidas para enfrentar el fenómeno.
Esta semana, por ejemplo, un grupo de concejales del municipio Sucre, en Petare, en el este pobre de Caracas, miembros del prochavista Movimiento Quinta República (MVR), denunciaron que unos 18 millones de dólares (unos 11 millones de euros) que provenían de la recaudación de impuestos se esfumaron de las arcas municipales.
Además, en declaraciones al diario estadounidense El Nuevo Herald, el padre José Palmar, un simpatizante chavista que comenzó a publicar denuncias de corrupción en el sector petrolero con la intención de ayudar a adecentar el Gobierno, aseguró que los chavistas comienzan a abrir los ojos ante la corrupción rampante que exhibe el Gobierno venezolano.
Palmar añadió que Chávez está atrapado en una telaraña de corrupción y el entorno que le rodea le está llevando a un Gobierno inmoral e indecente para beneficio de una pequeña minoría.
Hasta ahora, las críticas sobre la ineficacia y la corrupción oficial habían sido un terreno dominado por la oposición y algunas voces disidentes dentro del chavismo. Sin embargo, después de la derrota que el Gobierno sufrió en el referéndum del pasado dos de diciembre, aumentan las críticas en las filas progubernamentales.
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