Tras la polémica entre el Ejecutivo ecuatoriano con las petroleras que operan en el país por el fuerte aumento de los impuestos, el presidente Rafael Correa, se aseguró de buscar apoyos para la Cumbre de Lima, y rebajó en casi un 30% los impuestos que el Estado pensaba recibir por los beneficios de estas compañías privadas.
Y es que, desde el Ministerio de
Minas y Petróleos, informaron que los nuevos contratos
que el Estado realice con las petroleras privadas pagarán
a éste un 70% de sus ganancias extraordinarias, en contraste
con el 99% que pagaban desde el año pasado. Sin embargo,
los contratos ya vigentes quedarían como están.
En 2007, Rafael Correa promulgó
un decreto que aumentaba la participación del Estado en
esas ganancias de un 50% a ese 99%, y justo antes de la Cumbre,
el mandatario ha primado los apoyos internacionales en el conflicto
con Colombia, a ganar más dinero de las petroleras.
De hecho, ya el pasado 12 de mayo,
en su visita España, el mandatario ecuatoriano se mostraba
convencido de que llegaría a un acuerdo con las petroleras
internacionales, y que toda inversión sería bien
recibida en un país honesto.
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