El
presidente venezolano, Hugo Chávez, ha amenazado con dejar
de vender petróleo a los países de la Unión
Europea que apliquen la nueva normativa de inmigración.
El Alto representante de la Comisión, Javier Solana, ha
calificado hoy de "totalmente desproporcionada" esta
amenaza. El Gobierno de España ya ha asegurado que hará
"un esfuerzo diplomático de información"
con los países latinoamericanos que critican la directiva
europea.
El malestar entre los países
latinoamericanos y africanos sobre la nueva directiva europea
se ha hecho patente tras su aprobación el pasado miércoles
en Estrasburgo. Ese mismo día, el ministro de Asuntos Exteriores
de Parguay anunciaba que su representante buscará una declaración
de repulsa en la próxima reunión de los estados
del Mercosur el próximo 1 de julio.
Chávez, en una rueda de
prensa conjunta con el presidente electo de Paraguay, Fernando
Lugo, ha calificado de "indignante" la iniciativa, que
ha llamado "directiva del bochorno", llamando a todos
los países latinoamericanos a negarse a aceptar la Ley
europea.
Entre los aspectos más polémicos
de la directiva de directiva de retorno destaca la posibilidad
de mantener retenida 18 meses a una persona sin papeles mientras
se tramita su expulsión. Las organizaciones de Derechos
Humanos alegan que eso significa manter año y medio retenida
a una persona que no ha cometido ningún delito. Aunque
los estados pueden fijar un límite menor de detención,
las ONGs afirman que la medida animará a los estados a
encarcelar a más personas.
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