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El auge de las Ofertas Públicas de Venta de acciones (OPV) que vive la Bolsa española presenta
aún alguna carencia significativa. El último intento
de salir a bolsa por parte de una compañía tecnológica
española, el de LaNetro, tampoco ha llegado a materializarse,
por lo que la sequía de este tipo de operaciones en el
sector se prolonga desde el año 2000, el ejercicio en el que
se desató el denominado pinchazo de la burbuja tecnológica.
El último antecedente de una salida a bolsa de una empresa
tecnológica se remonta a julio del año 2000, con
Tecnocom como protagonista.
En el caso de que se hubiera materializado la incorporación
al mercado bursátil de LaNetro, la compañía
de Internet habría sido incluida en el subsector 6.1 de
la Bolsa española, el de Telecomunicaciones y Otros, integrado,
dentro de los valores del mercado continuo, por Telefónica, Tecnocom, Jazztel y Avanzit.
A su vez, el subsector 6.2 de Electrónica y Software lo
componen sólo Amper e Indra.
Esta reducida representación tecnológica en la Bolsa
española contrasta con las características de otros
mercados bursátiles europeos, como el alemán, y
refleja las características de la economía española.
Por otro lado, también ha ayudado a que el índice Ibex 35 presente
este año una revalorización superior a la del resto
de índices europeos, y más aún respecto al
tecnológico Nasdaq Composite, el único de los tres
indicadores de referencia de Wall Street que arrastra un saldo
negativo desde que comenzara 2006.
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