|
La crisis de las subprimes que
azota los mercados ha desembocado en problemas del sistema financiero.
Ante esta situación, los inversores han buscado refugio
en el dólar y los bonos estadounidenses, ignorando los
riesgos del déficit por cuenta corriente de EEUU.
Durante la reciente crisis que llevó a los mercados bursátiles
a registrar fuertes descensos ante los problemas en el mercado
financiero, el dólar se revalorizó frente al euro
y la libra esterlina. Sólo cedió frente al yen,
pero debido a que los operadores abandonaron las operaciones de
carry trade ante el creciente temor al riesgo. Al mismo tiempo,
la rentabilidad del bono a diez años estadounidense bajó
hasta el 4,7% desde el 5,2% de comienzos de julio.
Algunos analistas
consideran que representa implícitamente un voto de confianza
a la capacidad de los mercados e instituciones estadounidenses,
como la Fed, para solucionar las situaciones comprometidas. Sin
embargo esto no significa que la economía de EEUU no vaya
a verse afectada por la crisis, y se espera que el dólar
pierda valor en el largo plazo.
Déficit. Sin embargo existe un riesgo, según
otros analistas: el alto déficit por cuenta corriente,
que exige que todas las inversiones en EEUU, incluidas acciones
y bonos, reciban más de 2.000 millones de dólares
al día para mantener el equilibrio. Si un pánico
financiero lleva a que el flujo de dinero se detenga, el resultado
sería una caída estrepitosa en el valor del dólar,
una fuerte subida en los tipos de interés y una profunda
recesión, según apuntan algunos expertos. El déficit
por cuenta corriente de EEUU comenzó a aumentar a mediados
de los 90. Si en 1997 equivalía al 1,7% del PIB, en 2006
esta cifra equivalía al 6,5% del PIB. Este aumento en el
déficit se ha debido a que EEUU es el único país
que puede ofrecer mercados financieros suficientemente resistentes
para absorber de forma segura los ahorros provenientes de países
como Rusia y China.
|