Sergio
Gabrielli, presidente de la petrolera estatal de Brasil, Petrobras,
ha admitido que sus relaciones con Bolivia son "complejas"
y que tienen cuatro frentes de negociación con su Gobierno,
pero insistió en la insignificancia de las actividades
en ese país para su cuenta de resultados.
Los negocios de Petrobras en Bolivia
no le aportan "más que el 0,04%" de los beneficios,
subrayó Gabrielli, en una entrevista publicada hoy por
el diario francés Le Figaro, en la que también
afirma no estar sometido a una doble presión por parte
del Gobierno brasileño y de sus accionistas a causa del
contencioso con Bolivia.
"El Gobierno de Brasil controla
Petrobras, sin ambigüedad. No hace nada contra los intereses
de la empresa y además es la acción de la diplomacia
brasileña la que nos permite negociar con las autoridades
bolivianas, empeñadas en nacionalizar el sector de los
hidrocarburos", aseguró.
El presidente de Petrobras ha explicado
que Brasil discute con La Paz la imposición de sus actividades
de producción y ha advertido de que aumentar la tasación
del 50% al 82%, como quiere el Gobierno de Evo Morales, impedirá
realizar nuevas inversiones.
Sobre la mesa ambas partes están
negociando la indemnización por la nacionalización
de las refinerías, el precio del transporte gestionado
por la compañía estatal boliviana YPFB y las tarifas
del gas boliviano.
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