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El gasto público de las
diversas administraciones de EEUU y el incremento de las exportaciones,
debido a un dólar débil, han logrado maquillar los
datos del PIB de EEUU, que ha crecido un 4,9%, lo que supone que
escala hasta su mejor nivel en los últimos cuatro años.
Por tanto, el indicador estadounidense ha logrado contrapesar
el lastre del impacto negativo de la vivienda, que está
sufriendo su mayor desaceleración desde los últimos
16 años. Este dato, del 4,9%, es el anualizado en el tercer
trimestre tras la revisión de la cifra frente al 3,8% del
segundo trimestre y al dato provisional conocido anteriormente
del 3,8%. El crecimiento que ha comunicado hoy el Departamento
de Comercio estadounidense está en línea con lo
estimado por los analistas.
Datos preocupantes. Por su parte, el índice subyacente
de precios de gasto personal (PCE por sus siglas en inglés)
subió al 2%, dos décimas por encima del dato provisional,
y superior también al avance del 1,4% del segundo trimestre.
El índice de indicadores líderes ha caído
un 0,4%, mucho más de los esperado por los analistas. Este
rubro, que mide la evolución de la economía en los
próximos meses, es un dato preocupante para los observadores,
ya que de nuevo arroja la posibilidad de una recesión económica
en EEUU para el próximo año.
Los economistas añaden que los datos del cuarto trimestre
del año arrojarán perspectivas todavía más
pesimistas para la economía estadounidense.
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