|
El Gobierno de Evo Morales contrajo
una deuda de 321 millones de euros (unos 244 millones de pesos)
en su primer año de mandato. Juan Carlos Núñez,
director de la Fundación Jubileo (institución católica
que trabaja por la condonación de la deuda), ha confirmado
a Americaeconomica.com que “el problema es que
además la deuda que está contrayendo el Gobierno
es una deuda muy cara”.
Núñez ve con preocupación que el Ejecutivo
de Morales recurra a la Corporación Andina de Fomento (una
institución financiera multilateral) para sufragar sus
gastos ya que “los intereses son altos y los plazos son
cortos, lo que aumenta una deuda cara” que perjudica a largo
plazo a la economía del país, según la postura
del dirigente.
El director de la Fundación Jubileo opina que es “importantísimo
hablar de una endeudamiento responsable y buscar maneras de acceder
a otra clase de créditos”. Núñez apunta
también al hecho de que “la Administración
central no se está beneficiando de la mayor parte de los
ingresos que se obtienen de los recursos carburíferos porque
éstos se distribuyen entre las prefecturas, los municipios
y las universidades públicas”. El dirigente reclama
a este respecto una diálogo entre los municipios, las prefecturas
y el Gobierno para que se acuerden métodos fiscales que
“permitan una distribución más racional de
los beneficios”.
Juan Carlos Núñez opina que el país sigue
contrayendo importantes deudas porque el Gobierno central debe
cubrir las costosas necesidades para financiar su programa de
inversión pública y hacer frente al gasto estatal
en pensiones, salarios y pago de deuda.
Esta tendencia a endeudarse persistirá, además,
porque el Plan Nacional de Desarrollo, uno de los puntos fuertes
de la política de Evo Morales, depende de la ayuda externa.
De acuerdo con los datos del Ministerio de Hacienda, el país
recibió el año pasado créditos provenientes
de la cooperación externa por un valor de 248 millones
de dólares (más de 188 millones de euros). El Ejecutivo
admite que la deuda contraída en su primer año es
considerable pero que su gestión es sostenible y, por tanto,
Bolivia no tendrá problemas para respetar los convenidos
con sus acreedores, por lo menos hasta el año 2020, según
recoge el diario La Prensa.
|