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La preocupación del actual
inquilino por perseguir a los terroristas de Al Qaeda por todos
los países árabes tiene, al menos, una excepción
relevante: Dubai. Un emirato con el que los entornos de George
Bush parecen mantener unas excelentes relaciones empresariales.
Esta conexión, además,
no resulta del agrado del aparato del Partido Republicano, ni
de sus representantes en el Congreso y el Senado que ya han tenido
que frenar algunas operaciones corporativas previstas que podían
afectar a la Seguridad Nacional o cuando menos resultaban controvertidas.
Al menos una de ellas, llegó
a ocupar los titulares de toda la prensa económica mundial.
Fue cuando la Autoridad Portuaria de Dubai impulsó una
operación de compra que le daba el control de las operaciones
en algunos importantes puertos estadounidenses. Aunque la Casa
Blanca no veía problema alguno, el Congreso, entonces todavía
con mayoría republicana, impidió que el plan se
llevara a cabo.
Familia Bush. Pero la familia
Bush no se ha dado por enterada y, en estos momentos, según
la prensa estadounidense, se dispone a impulsar otra venta de
activos polémica en la que vuelven a aparecer sus socios
árabes relacionados. Ahora se trata del fondo de capital
privado Carlyle, conocido entre otras cosas por gestionar el dinero
de la familia del actual presidente. La compañía
ha llegado a un acuerdo con la Agencia Aeroespacial de Dubai,
otra empresa estatal del emirato, para venderle dos compañías
estadounidenses (Landmark Aviation y Standard Aero Holdings) dedicadas
a la reparación y mantenimiento de aviones por 1.500 millones
de dólares.
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