Inversores y analistas observan con cautela
la evolución de la Bolsa brasileña. Acciones sobrevaloradas,
huida de las OPV y una entrada masiva de capital extranjero
hacen temer una 'explosión' del que se ha convertido ya
en el índice más rentable a escala mundial este
año. Deutsche Bank ya ha rebajado su recomendación
sobre el Bovespa y Lula podría volver a plantearse gravar
las inversiones extranjeras.
Esta rebaja es la primera que el
mercado brasileño sufre tras conseguir hace unas semanas
el grado de inversión por parte de la agencia de calificación
Standard & Poor's. La posibilidad de que las acciones de este
índice estén sobrevaloradas es algo que ya ningún
analista duda. El Bovespa acumula una revalorización aproximada
del 25% este año en términos de dólar, la
mayor rentabilidad registrada por los 20 mercados líderes
del mundo.
Lula analizó a principios
de mayo con su gabinete el impacto a corto, medio y largo plazo
que tiene la reclasificación de S&P y buscar así
las medidas para evitar efectos contrarios. Una de las estrategias
que se empieza a manejar es el control del capital extranjero
a través de impuestos para evitar que se desborde la entrada
de las inversiones extranjeras.
Norse Energy do Brasil, Banco Fibra,
PST Eletronica y otras 17 compañías del país
han abandonado sus aspiraciones de debutar en la Bolsa brasileña
este año, según datos recopilados por Bloomberg.
En este período, tan sólo tres empresas brasileñas
se han "atrevido" a una venta pública de acciones.
Los analistas atribuyen la falta
de apetito por parte de los inversores hacia las nuevas OPV a
los elevados precios a los que las compañías quieren
comenzar a cotizar, aprovechando la racha alcista del mercado.
Iguatemi Empresa de Shopping, que salió a Bolsa el pasado
mes de febrero, ya cotiza con un descuento del 18% respecto a
su precio inicial, que registraba un PER (número de veces
que el beneficio de una compañía está contenido
en el precio de su acción) de 42 veces. Bolsa de Mercadorias
& Futuros-BM&F también comenzó a cotizar
con un elevadísimo PER de 100 veces.
Pero la ausencia de OPV es sólo
uno de los síntomas de la desconfianza de los inversores
en los precios de las compañías. La perspectiva
de que el Banco Central de Brasil vuelva a subir los tipos para
controlar la inflación, en medio de una desaceleración
del consumo, pone de manifiesto que las previsiones de beneficio
de las multinacionales que cotizan en el Bovespa pueden ser "exageradas",
según algunos analistas consultados por Bloomberg.
Esta situación hace que
los inversores quieran aprovechar el momento actual, sin pensar
en las inversiones a largo plazo, por lo que numerosos expertos
temen una salida masiva del capital extranjero que ahora está
entrando con tanta fuerza en el país, aprovechando además
los tipos de referencia, que se encuentran en el 11,25%.
Esas previsiones encendieron la
luz de alarma del Gobierno de Lula da Silva, que la pasada semana
lanzó medidas, con ayudas a exportadores y un impuesto
de 1,5% a aplicaciones de extranjeros en renta fija y bonos del
Tesoro, destinadas a mejorar las cuentas externas y reducir la
entrada de capital de corto plazo en divisas.
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