Hugo
Chávez continúa con su estrategia de hundir al billete
verde en el mercado negro y ha ordenado a todos las entidades financieras
que operan en el país que vendan deuda denominada
en la divisa estadounidense, y, en un plazo de 90 días, compren bolívares.
Los analistas estiman que en este plazo, los bancos venderán
en el mercado paralelo unos 2.000 millones de dólares de estos activos.
En concreto, se trata de vender bonos estructurados, que los
bancos habían comprado anteriormente a otras entidades
financieras extranjeras. Estos activos son un producto financiero cuyo rendimiento
se encuentra asociado a la evolución de un determinado
subyacente, que puede ser un índice, una acción
o, como en este caso, el dólar.
El Gobierno de Venezuela asigna
estos productos a determinados banqueros que los compran con bolívares
al cambio oficial más una prima, para venderlos en el mercado
internacional y así convertir esos bolívares “oficiales”
en dólares en efectivo. Después, venden esos dólares
por su valor en el mercado paralelo de divisas, con lo que se
ganan más del 100% en cada operación.
José Guerra, economista
que trabajó en el Banco Central ya ha denunciado en repetidas
ocasiones este tipo de operaciones, describiendo con todo lujo
de detalles el “modus operandi” del mercado negro
de divisas.
Además, la ley prohíbe
a todos los bancos que operan en el país comprar bonos,
incluídos los estructurados denominados en bolívares,
a los bancos extranjeros que no tienen presencia en Venezuela.
Los analistas ya han anticipado
que esta nueva 'orden' de Chávez va a producir un agresivo
suministro de dólares en el mercado negro. En concreto,
algunos expertos consultados por Bloomberg estiman que a lo largo
de este plazo de 90 días, los bancos venderán alrededor
de 2.000 millones de dólares.
Analistas consultados por Americaeconomica.com
aseguran que el Estado venezolano ha intervenido el mercado monetario
ante la avalancha de ciudadanos que compran dólares en
el mercado negro, para lograr que se produzca un equilibrio entre
el bolívar y el billete verde, "que en todo momento
es artificial". En su opinión, estas operaciones cesarán
cuando se hayan celebrado las próximas elecciones regionales.
Además, estos analistas
han indicado que el Estado ha intervenido el mercado para evitar
que se produzca una mayor distorsión y que pueda ser detectada,
algo que les perjudicaría de cara a las elecciones locales,
en las que Chávez espera arrasar.
El control de cambios, instaurado
por Chávez en 2003 a raíz del paro petrolero, ha
provocado fuertes distorsiones en la economía venezolana
y ha fortalecido un mercado negro de dólares que sobrevive
a las disposiciones legales que tratan de abatirlo.
Los venezolanos acuden al
mercado negro de divisas cuando no pueden conseguir el permiso
de la Comisión de Divisas del gobierno para comprar el
billete verde en la tasa de cambio oficial, de 2,15 bolívares
por dólar. Sin embargo, otros expertos aseguran que la
medida podría haber sido tomada para evitar la huída
masiva del capital de este mercado.
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