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Andrés Manuel López
Obrador (AMLO), candidato del Partido de la Revolución
Democrática (PRD) a la Presidencia mexicana, ha acusado
a "la derecha" de haber ofrecido "cañonazos
de dinero y cargos públicos" a los magistrados del
Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación
(Tepjf) para que avalen el triunfo del candidato del gobernante
Partido de Acción Nacional (PAN), Felipe Calderón.
Una asociación que ya tendría
el precedente de cuando en el año 2005, según Obrador,
el presidente Fox persiguió el desafuero del líder
del PRD -al parecer de AMLO- con la complicidad del presidente
de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Mariano Azuela.
Además, en una entrevista
con el diario británico Financial Times (FT), Obrador
ha afirmado que "México necesita una revolución".
Según el candidato de izquierdas, "los cambios más
importantes de México nunca han venido a través
de la política convencional, sino de las calles".
Así justifica la movilización permanente con la
que sus fieles bloquean el centro de la capital mexicana desde
hace unas semanas.
Para Obrador, el "Watergate
(el escándalo político que llevó a la destitución
del presidente de EEUU Richard Nixon) es un juego de niños
comparado con lo que hemos tenido aquí" y, denunció,
"sin embargo (las autoridades) rechazan un recuento total,
porque encontrarían muchas irregularidades". Según
su versión, tan sólo en el último recuento
parcial de los votos de las elecciones presidenciales del pasado
2 de julio, se detectaron más de 50.000 papeletas perdidas,
así como urnas con 50.000 votos más que el número
de personas registradas.
Por su parte, el representante
del PAN ante el Instituto Federal Electoral (IFE), Germán
Martínez, ha respondido a estas acusaciones asegurando
que Obrador "está perdiendo el juicio". Mientras
que Rubén Aguilar Valenzuela, portavoz de la Presidencia
de la República, ha exigido que presente pruebas de sus
acusaciones.
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