|
Cuando aún no ha formado
su segundo gobierno, el reciente reelecto presidente de Brasil,
Luiz Inácio Lula da Silva, se enfrenta a las primeras acusaciones
por irregularidades económicas. El Partido del Frente Liberal
(PFL) actualmente en la oposición, denunció las
supuestas irregularidades entre la petrolera estatal Petrobras
y algunas organizaciones no gubernamentales (ONGs).
Según informaciones de varios
medios de comunicación, entre agosto de 2005 y octubre
de 2006 Petrobras habrían transferido casi 11 millones
de euros a ONGs vinculadas al Partido de los Trabajadores (PT)
del presidente. Además la compañía petrolera
también podría haber firmado un convenio por un
valor de 82 millones de dólares con la Asociación
Brasileña de Ingeniería Industrial (Abemi), para
formar 70.000 profesionales en los próximos dos años.
Compañías relacionadas
con Abemi apoyaron económicamente a políticos y
partidos en las últimas elecciones, de los cuales unos
2,2 millones de euros fueron destinados a candidatos del PT y
de su aliado, el Partido Comunista de Brasil (PCdoB).
Por su parte Petrobras ha dicho
que la elección de Abemi fue debida a su competitividad,
y porque era la empresa más cualificada para llevar adelante
el Programa Nacional de Calificación Profesional, un proyecto
de formación masiva de mano de obra especializada para
actuar en el sector petrolero.
El líder del PFL en
la Cámara Baja, Rodrigo Maia, acusó al Gobierno
Lula de usar Petrobras para fines políticos, al transferir
recursos financieros a ONGs vinculadas a militantes de su partido.
Asimismo el máximo representante de otro de los grupos
de la oposición, el Partido de la Social Democracia Brasileña
(PSDB) en el Senado, Arthur Virgilio, dijo que apoyará
la inclusión de las denuncias en la pauta de investigaciones
parlamentarias. |