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Congreso de Nicaragua ha impedido la formación de los
Consejos de Poder Ciudadano (CPC) que el presidente Daniel Ortega
quería poner en marcha como un modelo de democracia participativa.
La derecha liberal y la disidencia sandinista han
unido sus votos para conseguir una mayoría de 52 escaños
en el Congreso y la Ley 630, por la que los CPC se consideraban
estructuras del Poder Ejecutivo, ha sido derogada. El Partido Liberal
Constitucionalista (PLC) de derecha, la Alianza Liberal Nicaragüense
(ALN) de derecha, y el Movimiento de Renovación Sandinista
(MRS) de izquierda, han formado un bloque de oposición
contra el presidente Ortega.
Los diputados de la oposición han acusado
a Ortega de organizar comités con fines partidarios, al
estilo de países como Venezuela o Cuba. El diputado de
MRS, Víctor Tinoco, ha declarado que se trata de un proyecto
disfrazado de participación ciudadana que esconde la visión
autoritaria y excluyente de Ortega.
Los CPC son órganos de consulta popular que
el Gobierno de Ortega organiza desde hace cinco meses en todos
los barrios y comarcas rurales del país que, según
Ortega, son un modelo de democracia directa. La dirección
de estos comités está en manos de la primera dama,
Rosario Murillo, cada vez con más poder político
en el país centroamericano.
La formación de los CPC se ampara en la Ley
de Organización y Competencia del Poder Ejecutivo, que
faculta al presidente para crear los consejos que considere conveniente.
Los diputados sandinistas han anunciado que seguirán adelante
con los CPC.
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