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Año VII - Madrid, jueves 21 de diciembre de 2006

El PIB de EEUU se reduce al 2% en el tercer trimestre

 

EEUU ha registrado un crecimiento del 2% en el tercer trimestre, tras el aumento del 2,6% en el segundo trimestre, según los datos definitivos del Departamento de Comercio. Los analistas estimaron un crecimiento del 2,2%, porcentaje que habia arrojado la anterior lectura.

El índice subyacente de precios de gasto personal (PCE, por sus siglas en inglés), la medida de inflación preferida por la Reserva Federal, se ha mantenido, tras revisión, en el 2,2% en el tercer trimestre y el PCE general en el 2,4%. La caída en la construcción de viviendas, la mayor desde 1991, y el retroceso en el consumo en servicios médicos son las prinicipales causas.
Este dato refleja una aceleración de las importaciones, un gran descenso de la inversión residencial y una desaceleración en el gasto de los consumidores en servicios, en la inversión en inventarios y en el gasto público a nivel local y estatal.

La cifra muestra la temida desaceleración de la economía estadounidense, causada, en gran parte, por el enfriamiento del mercado inmobiliario. En el segundo trimestre, que registró un crecimiento del 2,6%, ya se plasmó esta ralentización, y hoy, la cifra definitiva es mucho menor que el fuerte 5,6% del primer trimestre.

Más cerca de Europa. El dato definitivo del PIB lanza otro dato de interés. EEUU termina 2006 mucho más cerca del crecimiento económico de Europa, ya que se acerca al 3% en términos interanuales, cerca del crecimiento de Alemania y de Reino Unido que registraron crecimientos del 2,8% y del 2,7%.

Curva de tipos. El dato del PIB enfría más aún las expectativas de que se produzcan nuevas alzas en los tipos de interés. Mientras tanto, sigue el debate sobre las consecuencias de la pendiente negativa de la curva de tipos en EEUU. Para algunos analistas, este hecho podría ser un síntoma de recesión en la economía estadounidense, pero no todos comparten esta teoría. Otros expertos consideran, teniendo en cuenta que en los últimos años se ha experimentado un fuerte crecimiento de la economía mundial, que con el tiempo el efectivo ofrecerá una rentabilidad más competitiva frente a los bonos que en los últimos 50 años. Un descenso de los rendimientos de los bonos no apunta, necesariamente, a un deterioro vertiginoso de los tipos de interés a corto plazo. Por otro lado, las actuales rentabilidades de los bonos podrían ser sostenibles incluso en un entorno con tipos de interés a corto plazo más elevados.

 
 

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