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La presidenta del Tribunal de la
Corte Suprema de Panamá, Graciela Dixon, ha acusado a Martín
Torrijos de violar la independencia judicial al proponer la creación
de una sala constitucional para reformar la Ley de la Policía
Técnica Judicial (PTJ), lo que supondría quitar
la potestad al tribunal para elegir o despedir al director de
la PTJ, órgano encargado de investigar delitos.
Torrijos ha propuesto además
la creación de la llamada Sala Quinta de Garantías
Constitucionales, con la que él mismo adquiriría
los poderes para nombrar a tres nuevos magistrados lo que, según
la oposición, daría al presidente un control político
del organismo judicial.
Esta Sala Quinta ya había
sido creada en 1998 por el presidente Ernesto Pérez, pero
al año siguiente, la presidenta Mireya Moscoso la anuló
alegando que el Partido Revolucionario, que actualmente está
en el poder, ejercía un férreo control sobre los
magistrados.
Por su parte, el presidente panameño
ha rechazado las acusaciones que le acusan de “intromisión”
afirmando que él nunca se ha entrometido en los fallos
de la Corte Suprema.
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