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Si los precios de los activos que
se fijan en los mercados financieros pueden constituirse en una
pista del valor futuro que se les adjudica, no habría duda
en este momento de que la energía nuclear está a
punto de efectuar un espectacular regreso a medio plazo.
En este contexto, el uranio, la
materia prima fundamental para la generación eléctrica
nuclear, lleva más de tres años experimentado un
rally alcista que ha provocado fuertes revalorizaciones de su
precio. En lo que va de año, por ejemplo, la cifra registra
una subida del 21% tras situarse en 91 dólares por libra.
El último pico de un aumento acumulado del 805% desde marzo
de 2003 hasta ahora. Y las expectativas de que aumente la demanda
son considerablemente superiores a las que perciben los expertos
en otros metales básicos, como el níquel o el cobre,
que también acumulan potentes revalorizaciones en el mismo
periodo. En la actualidad hay en funcionamiento 440 centrales
nucleares en el mundo, que consumen una media de 150 millones
de libras de uranio al año, mientras que la capacidad de
producción se ha reducido hasta sólo 100 millones.
Una diferencia que puede solucionarse gracias a los stocks acumulados,
pero que tenderá a expandirse cuando entren en funcionamiento
las 33 nuevas centrales ahora en construcción.
Reticencias. A pesar de
las reticencias que despierta en los ecologistas y de los desastres
que las antiguas tecnologías, mucho menos seguras que las
actuales, han provocado, la combinación de una demanda
energética creciente en todo el mundo, con la imperiosa
necesidad de reducir las emisiones de CO2, parece constituir un
escenario perfectamente preparado para que las centrales nucleares
vuelvan a convertirse en una opción de producción
eléctrica manejable.
Opción nuclear. Muchos
expertos creen que, con independencia de la postura exhibida de
puertas para afuera por la mayor parte de los políticos
mundiales, hace tiempo que la opción nuclear ocupa un lugar
preferente en los planes energéticos basados en las tecnologías
limpias que se elaboran en este mismo momento. Una gran noticia
sobre todo para los sectores mineros de Australia y Canadá
que producen el 45% el uranio que se consume.
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