El
consorcio liderado por Petrobras, junto a Royal Dutch Shell y
Galp, ha descubierto un nuevo yacimiento de crudo en la cuenca
de Santos, cerca de los campos de Tupi y Carioca, aunque la compañía
no ha dado todavía las estimaciones de reservas. La noticia
se produce el mismo día en el que la petrolera ha decidido
posponer la compra de una refinería de la estadounidense
Valero, que produce 275.000 barriles diarios de crudo.
"Análisis preliminares
indican que la densidad del petróleo está entre
25 y 28 grados API, comparable al de otros descubrimientos en
la zona", explicó la empresa en un comunicado. El
crudo de esa densidad API (una medida internacional de referencia)
es considerado de mayor valor comercial que el mediano y pesado
extraído de las cuencas tradicionales brasileñas.
El bloque exploratorio está
localizado a cerca de 250 kilómetros de la costa del estado
de Sao Paulo, en aguas de 2.139 metros de profundidad. El consorcio
prepara un plan de evaluación del yacimiento, que será
enviado al organismo regulador Agencia Nacional de Petróleo
(ANP) para continuar con las inversiones
Petrobras anunció en noviembre
el descubrimiento en esa misma cuenca de un gigantesco yacimiento,
en el campo Tupí, con reservas a gran profundidad en el
mar estimadas entre 5.000 y 8.000 millones de barriles y que podrían
aumentar en 50% las reservas de crudo del país.
En abril pasado Petrobras estudiaba
el potencial de los dos bloques descubiertos en el campo Carioca,
también en la cuenca de Santos. Según datos no oficiales
el campo tendría capacidad de 33.000 millones de barriles,
lo que le convertiría en uno de los mayores del mundo.
Por otro lado, y según
asegura el portal de noticias Bnamericas, esta compañía
ha pospuesto su decisión por el momento, pero no ha informado
de sus planes futuros. La semana pasada, el presidente de Petrobras
América, Alberto Guimaraes, explicó que la compañía
no había decidido nada al respecto, y que aún debía
tomar una decisión sobre la posibilidad de comprar esa
refinería.
El pasado 9 de mayo, antes de que
tuviera lugar la reunión de los directores de la estatal
brasileña, existieron algunos indicios a cerca de la compra
de esta refinería propiedad de la petrolera estadounidense
Valero.
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