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Al margen de la incertidumbre sobre
la profundidad de la crisis de las hipotecas de alto riesgo, la
actual corrección bursátil se produce después
de una maratón alcista, casi ininterrumpida, que se inició
en marzo de 2003. Que los mercados respiren tampoco viene mal.
Las bajas bursátiles que se están produciendo en
agosto a raíz del credit crunch internacional
parecen haber disparado las alarmas en todas las bolsas. Pero,
con los datos en la mano, no parece que la situación sea
tan dramática, al menos de momento.
Desde marzo de 2003, cuando el índice Ibex 35 estaba en
5.450 puntos, la revalorización acumulada de la Bolsa española
supera el 163%. Si la referencia es abril de 2005, cuando el índice
selectivo rozaba los 9.000 puntos, la subida acumulada es del
59,7%.
La trayectoria de la Bolsa neoyorquina en ese período no
es tan impresionante, pero tampoco está mal. El Dow Jones
ha ganado un 74% y un 30,7%, respectivamente, en esos mismos períodos.
Telefónica acumula en estos casi cuatro años y medio
un alza del 125% (dividendos al margen), mientras que desde abril
de 2005 su revalorización roza el 35%. Santander gana desde
2003 un 169,5% y cerca de un 50% desde abril de 2005.
Ferrovial, tan de moda estos días, sube un 184% desde marzo
de 2003 y gana un 48% desde abril de 2005.
Es cierto que las alegrías bursátiles prácticamente
se han neutralizado en lo que va de año: el Ibex gana un
magro 1,5%, el Dow Jones lo hace mejor (más del 5%), Telefónica
está fuerte (más del 9%), mientras que Santander
y Ferrovial se colocan en terreno negativo:
-4,6% y -12,3%, respectivamente. Aun así, parece que es
pronto para alarmarse.
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