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Argentina, Brasil y Chile, buscan actualmente una alternativa al gas de Bolivia que les ha estado abasteciendo hasta el momento, puesto que debido a la creciente demanda de esta energía en la región, el país no está cumpliendo los contratos de suministro a los países vecinos.
Bolivia exporta gas a Brasil y a Argentina, país con el que no está cumpliendo sus contratos de exportación. Por su parte, Chile compra gas de Argentina y trabaja en la posibilidad de abastecerse de gas de Perú o importar por ultramar Gas Natural Licuado (GNL) desde otros países, porque la nación vecina no cuenta con la energía suficiente.
Brasil, cuya demanda del gas crece vertiginosamente, estudia importarlo de otros continentes e instalar plantas de regasificación, para así poder proveer de gas a Argentina.
El ex secretario de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade), Álvaro Ríos, asegura que la gran preocupación de estos países es de abastecerse a mediano y largo plazo, y ante una alta demanda se busca seguridad en el abastecimiento, lo que está provocando una convulsión energética.
Los países consumidores de gas natural apuestan por distintos proveedores o diversifican sus alternativas en la búsqueda de otras energías, como la eólica, la geotérmica, la nuclear, el carbón y los biocombustibles. Ante este escenario, el analista en temas petroleros Francesco Zaratti considera que el mercado del gas natural en la región del Cono Sur experimenta un momento crítico, que, posiblemente, se mantenga en los próximos dos años, según informa el diario boliviano La Razón.
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