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Los escándalos contables
sacuden de nuevo a la Bolsa de Tokio. Sólo dos semanas
después de que Nikko Cordial perdiera un 28% en el Nikkei,
por un informe que aseguraba que la compañía había
inflado artificialmente sus beneficios en 87 millones de euros,
ahora es el fabricante Sanyo quien se une a las tramas financieras.
La empresa japonesa cerró
la sesión de hoy con un estrepitoso descenso en el valor
de sus acciones del 21%, después de conocer que la comisión
supervisora de los valores del país, la SESC, ha iniciado
una investigación para determinar si la compañía
infravaloró en sus cuentas públicas sus pérdidas
anuales. Sin embargo, el Nikkey no se ha visto perjudicado por
la trama y hoy se situaba por segundo día consecutivo por
encima de los 18.000 puntos.
Cuentas sospechosas. Oficialmente,
las pérdidas de Sanyo en 2003 fueron de 314 millones de
euros. Sin embargo, el diario japonés Asahi Shimbun asegura
que los números rojos podrían haber alcanzado
los 1.195 millones de euros durante dicho ejercicio.
El ministro de Economía
japonés, Yuji Yamamoto, ha informado hoy en el Congreso
que se podría multar a la compañía en caso
de que se demuestre que alteró sus resultados financieros,
aunque se abstuvo de especificar las posibles sanciones que se
impondrían a la compañía. Sanyo ya ha sido
golpeada por la debilidad de las ventas de sus cámaras
digitales y por la fuerte reestructuración que ha supuesto
el cierre de algunas fábricas.
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