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El presidente de Colombia, Álvaro
Uribe, apuesta por reducir los cultivos de coca de forma manual
en vez de a través de fumigaciones aéreas, un cambio
en la pólitica antidroga que se produce despúes
de la denuncia del Gobierno ecuatoriano ante La Haya por las fumigaciones
fronterizas, y de que el Congreso de EEUU, de mayoría demócrata,
esté pendiente de aprobar el TLC entre Colombia y ese país.
Los demócratas estadounidenses
han cuestionado los resultados de las fumigaciones de Colombia
para acabar con el narcotráfico de coca. Desde el año
2000 Washington ha entregado a Bogotá más de 4.000
millones de dólares (2,9 millones de euros) bajo el denominado
Plan Colombia para realizar una campaña de fumigación
de cultivos de hoja de coca, materia prima de la cocaína.
El presidente estadounidense, George W. Bush, pidió al
Congreso otros 3.900 millones de dólares (2.8 millones
de euros) para mantener la ayuda a Colombia en la lucha contra
la guerrilla y el narcotráfico hasta 2013.
El ministro de Defensa de Colombia,
Juan Manuel Santos, anunció a mediados de junio que la
producción de cocaína podría aumentar en
una tercera parte y la erradicación de cultivos se reduciría
en igual proporción si EEUU recorta la ayuda antidroga
al país, como así sostienen los demócratas
de ese país.
Pese a la propuesta, Uribe ha dicho
que la fumigación seguirá siendo una alternativa
para acabar con los cultivos ilegales en grandes extensiones y
en zonas en donde existan minas antipersonas que dificulten la
erradicación manual.
Colombia utilizó fumigaciones
aéreas con el herbicida glifosato en la zona fronteriza
con Ecuador, lo que provocó la denuncia ante La Corte Penal
del Tribunal Internacional de La Haya por parte del Gobierno ecuatoriano
por motivos "sanitarios" y "ecológicos".
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