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El embajador estadounidense en
Brasil, Clifford Sobel, ha dicho que actualmente el Congreso de
EEUU estudia la renovación del Sistema General de Preferencias
(SGP) con Brasil debido a la fortaleza de la economía brasileña.
"La política original estaba prevista sólo
para cierta cantidad de preferencias, y a muchos países,
incluyendo Brasil, con el paso de los años, les ha ido tan
bien en sus exportaciones que han sobrepasado su cupo original",
dijo Sobel en la Cámara de Comercio Americana.
"La pregunta obvia es si debemos
modificar los términos de esa ayuda. De esta forma les
estamos preguntando a Brasil y a otros países que hoy son
receptores de esos beneficios si debemos, y por qué debemos,
continuar juntos", agregó el embajador al explicar
que tanto el Gobierno de Bush como el Congreso consideran hoy
ese punto.
"Hay países como Brasil
e India, grandes receptores de estas preferencias, que son países
muy distintos ahora de lo que eran hace 20 años",
añadió Sobel.
El ministro de Exteriores brasileño,
Celso Amorím, ha dicho que Brasil percibe como una "presión
ineficaz, injusta y contraproducente" la eventual exclusión
de su país de estos acuerdos preferenciales. El Gobierno
de Luiz Inácio Lula da Silva interpreta esta eventual decisión
como una posible represalia de Washington tras el fracaso de las
negociaciones de la Ronda de Doha de la Organización Mundial
de Comercio (OMC), aunque el embajador estadounidense lo niega
rotundamente.
Al igual que India y otros países
en desarrollo, Brasil es un fuerte opositor en la OMC de los subsidios
agrícolas estadounidenses y de la Unión Europea
(UE). Brasil es uno de los más de 100 países beneficiados
por el SGP, establecido en 1974, y anualmente exporta a EEUU,
su principal socio comercial, 3.359 productos sin aranceles.
Este mecanismo de tarifas bajas
y eliminación de aranceles de algunos productos fue creado
por EEUU en los años 70 con el propósito de estimular
el crecimiento y la expansión del comercio en los países
en desarrollo.
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