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Nicaragua
entra en la recta final del proceso electoral que culminará
con las elecciones presidenciales y legislativas el próximo
5 de noviembre, y por ello el Ejército de la nación
inició hoy lunes el despliegue de más de 8.000 militares
por todo el territorio nacional, con la intención de garantizar
la seguridad y la normalidad de la ciudadanía durante los
últimos días de campaña.
De acuerdo
con el plan de seguridad elaborado por el jefe de las Fuerzas
Armadas, el general Omar Hallesleven, los mandos del Ejército
también pondrán a disposición del Consejo
Supremo Electoral (CSE) medios navales, aéreos y terrestres.
El apoyo
abarca además el área de las comunicaciones, donde
las autoridades electorales podrán disponer de equipos
de radio y antenas repetidoras facilitadas por los militares para
transmitir los datos desde las zonas más remotas del país.
“Hemos tomado las medidas necesarias que puedan prever cualquier
situación de crisis que se presente”, aseveró
Hallesleven el viernes pasado, tras reunirse con el presidente
del CSE, Roberto Rivas.
El general
aseguró, sin embargo, que ni el Ejército ni la Policía
Nacional tienen temores fundados de que pudieran ocurrir disturbios
antes, durante o después de las elecciones. “No hemos
encontrado ningún indicio, ni de partido político
ni de grupos, ni de personas, que vaya en la línea de querer
ejecutar acciones para entorpecer y empañar el proceso
electoral”, aseguró el oficial.
Además
de los 8.350 soldados, el Ejército movilizará 211
medios terrestres, navales y aéreos, entre los que se incluyen
siete helicópteros MI-17 fabricados en la extinta
Unión Soviética, y cuatro aviones.
Además
del próximo presidente del país, el primer domingo
de noviembre los nicaragüenses elegirán al vicepresidente,
a los 90 diputados a la Asamblea Nacional y a 20 representantes
ante el Parlamento Centroamericano.
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